La tecnología como ventana de oportunidad para una cultura política cívica

Los esfuerzos académicos para dar con la “receta mágica” de la estabilidad de los sistemas políticos se vinculan especialmente a los inicios de la ciencia política como disciplina autónoma, independiente del derecho, de la sociología o de la economía. Durante los años siguientes a la segunda guerra mundial, observadores e intelectuales dieron por hecho que la existencia de elecciones era un elemento institucional suficiente para reconocer sistemas con buena salud democrática y verificar la democratización plena. Sin embargo, los desarrollos políticos de las décadas posteriores plantearon serias debilidades a esos presupuestos.

En los años 70 hubo ya autores que señalaban aspectos menos tangibles y más largoplacistas en esencia, que eran decididamente necesarios para garantizar procesos políticos democráticos completos y empáticos. Gabriel Almond y Sidney Verba apuntaron a los aspectos culturales (afines) como la dimensión sin la cual un país no podría mantener su sistema político en unos parámetros de moderación y equilibrio. Ellos sostenían como argumento principal la importancia de la promoción de una cultura política cívica para apuntalar de forma efectiva los principios de una democracia participativa, comprometida y cívicamente responsable. Acompañada de otros elementos necesarios, la consecución de este tipo de cultura política supone un aval de permanencia de los sistemas políticos democráticos. 

Desde aquel momento, los contextos políticos han evolucionado paralelos a cierta inercia, si bien ese tránsito se ha producido con algunas esperas como consecuencia de desenlaces internacionales relevantes como, por ejemplo, la disolución de la Unión Soviética. Sin embargo, desde hace algo más de una década, hemos podido atestiguar eventos determinantes que han introducido predictores que, si bien podrían permanecer de alguna forma latentes, han brotado contundentemente transformando rutinas políticas ya consolidadas. La crisis financiera y de representación política de 2008, así como la reciente crisis sanitaria y sus efectos que aún están por definir, han cambiado el mundo tal y como lo conocíamos, generando una conmoción casi obscena en otros ámbitos como el político, económico y social.

En esta coyuntura, la política adquiere una relevancia especialmente concluyente y tantea una serie de peligros y retos que han de incluirse en una discusión a nivel macro sobre la calidad de los sistemas políticos representativos.

La iniciativa propuesta por yKratos surge probablemente en el momento más adecuado, en un contexto de preocupación y necesidad, donde los posibles encajes y los retos más acuciantes precisan de una respuesta sin mayor demora. yKratos contempla determinadas cuestiones recientes cuyo abordaje se torna urgente en un futuro inmediato y sumamente incierto. La relativa indefensión de los ciudadanos ante los peligros provocados por el surgimiento del populismo autoritario, la saturación del ambiente mediático de información falsa y malintencionada, la desconexión de la élite política con los intereses reales de los ciudadanos, o la impunidad de excesos del poder político, son dinámicas a las que se aproxima planteando un sistema de comunicación entre representantes y representados adoptado de forma reticular.

El momento de oportunidad tecnológica y política es insoslayable. El espacio abierto para que los ciudadanos se enganchen a la cosa pública tiene un potencial enorme para generar sistemas políticos más inclusivos, más receptivos, más deliberativos y más participativos,

solventando de ese modo sus carencias más visibles. Algunas dimensiones pendientes como la transparencia, la apertura de las instituciones, los obstáculos para la implicación ciudadana en los procesos de adopción de decisiones colectivas, podrían verse atendidas de forma definitiva acelerando la pluralidad, el accountability, la información de calidad y la promoción de canales de transmisión permanentes para mejorar la receptividad y la capacidad de respuesta.

Finalmente, puede darse un considerable paso adelante para cristalizar una esfera pública ampliada y empoderada, reducir los costes de la acción ciudadana, participar responsablemente en la toma de decisiones, apoyar la promoción de iniciativas, y fomentar la supervisión social. Asimismo, yKratos puede ofrecer un formato que resuelva los problemas tradicionales de las redes sociales apuntalando la idea de inteligencia colectiva, y limitando el excesivo anonimato detrás del cual se pueden esconder actitudes reprobables, agresivas e irrespetuosas, o los costos de suscripción que pudieran contribuir a ahondar en la fractura digital. 

Quizá es ahora el momento en el que concurren las circunstancias políticas y tecnológicas oportunas para la consecución de una cultura política cívica efectiva que resuelva finalmente las carencias democráticas de los sistemas políticos de nuestro entorno.

Diciembre 2020

Óscar García Luengo
Profesor Titular de Ciencia Política UGR
Director Escuela Iberoamericana de Altos Estudios en Gobierno Local UIM
Miembro del equipo de yKratos

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